🤨 Tendrás que confiar en Meta
Una demanda acusa a Meta de leer mensajes cifrados. Haya pruebas o no, el problema de fondo es que jamás podremos verificarlo.
Hola,
Aquí Edgar Otero. Esto es La Palabra Clave, una newsletter que llega a tu buzón cada día, de lunes a viernes, para explicarte historias, noticias y tendencias del mundo del software, la IA y las grandes tecnológicas.
La palabra clave de hoy es confianza.
Hay una premisa que aceptamos cada vez que abrimos WhatsApp: lo que pasa en el chat, se queda en el chat. El famoso cifrado de extremo a extremo es la promesa que sostiene a la aplicación de mensajería más usada del mundo. Pero, ¿y si la llave de ese candado también la tuviera Meta?
Una demanda colectiva presentada en San Francisco, recogida en Bloomberg, acusa a Meta de engañar a miles de millones de usuarios. Según los demandantes, que citan a supuestos denunciantes internos (whistleblowers), la compañía tendría capacidad para “almacenar, analizar y acceder” al contenido de los mensajes, saltándose su propia promesa de privacidad.
Meta, como era de esperar, ha calificado la demanda de “ficción frívola” y “absurda”, defendiendo que usan el protocolo Signal desde hace una década.
🔒 Confianza en Meta
Obviamente, quiero ser riguroso. A día de hoy, la acusación no ha presentado pruebas técnicas (ni código, ni registros) que demuestren esa puerta trasera.
Sin embargo, la duda mina fácilmente la confianza en WhatsApp porque la app es una caja negra. Al no ser de código abierto, nadie fuera de las oficinas de Menlo Park puede auditar qué hace realmente la aplicación.
La única garantía de seguridad es la palabra de Mark Zuckerberg. Y el historial de privacidad de Meta no invita precisamente al optimismo. Aquí viene el problema: tenemos que creerles ciegamente porque no hay forma de verificarlo.
🕵️ Si no leen el mensaje, leen el contexto
No hace falta ponerse el gorro de papel de plata para entender que la privacidad en WhatsApp es, siendo generosos, pobre. Incluso asumiendo que el cifrado funciona y nadie lee lo que escribes, Meta recopila una cantidad ingente de metadatos.
Saben quién es tu madre, a quién escribes a las 2 de la mañana, desde dónde te conectas, qué grupos compartes y cuánto tiempo pasas en la app. Al cruzar esos datos con Facebook e Instagram, no necesitan leer tus textos para muchas cosas sobre ti.
Recuerda: esas conexiones son, en ocasiones, más valiosas que tus mensajes.
🚦 ¿Qué alternativa tenemos?
La respuesta técnica es sencilla: Signal. Es de código abierto, sin ánimo de lucro y su negocio no depende de tus datos.
La respuesta realista también es simple: no tenemos ninguna alternativa. Al menos en España y gran parte de Europa. WhatsApp no es una app, es una infraestructura social. El coste de salirte implica perderte el grupo del colegio de los niños, las notificaciones del trabajo o la organización de la cena del sábado. Somos rehenes del efecto de red.
Meta lo sabe. Por eso, su mayor activo no es el software, sino tu incapacidad para irte.
¿Crees que Meta terminará abriendo su código para zanjar estas dudas? ¿Has sido capaz de salir de WhatsApp sin perder ningún contacto relevante? Déjame tus comentarios más abajo.
☝️☝️☝️☝️ Por cierto, aquí analizo cómo Microsoft ha sido capaz de alcanzar los 1.000 millones de usuarios en Windows 11, a pesar de ser un sistema completamente roto.
Gracias por leer La Palabra Clave,
Edgar.


