Sergio Agudo: "Soy abiertamente anti discurso transformador de la IA. Para mí es un peligro"
Esta es la mirada crítica y escéptica de un profesional del mundo editorial y el sonido profesional sobre la épica narrativa del sector de la IA
Sergio Agudo (Zaragoza, 1983) lleva más de una década escribiendo sobre tecnología, con una mirada especialmente afilada sobre el audio de consumo gracias a su trayectoria como técnico microinformático, técnico de sonido, especialista en audio en Andro4all y propietario de G Music Studio. Pero junto a su análisis de auriculares, altavoces y móviles, también ha ido construyendo una voz muy crítica frente al relato dominante sobre la inteligencia artificial, poniendo el foco en sus límites, su impacto laboral y los dilemas éticos que todavía siguen sin resolverse.
En esta conversación, Agudo reflexiona sobre cómo convive con estas herramientas en su trabajo diario, qué utilidad real les concede y por qué rechaza de frente el discurso triunfalista que las presenta como el futuro inevitable.
Aquí te dejo su Substack:
¡Espero que disfrutes de esta charla!
¿Cuándo fue la primera vez que la IA te sorprendió de verdad?
La primera vez que, haciendo el tonto con ChatGPT, le pedí que me escribiese un poema satírico. Era semánticamente correcto, pero se notaba que no lo había escrito un ser humano.
¿Qué herramienta de IA usas hoy de forma tan habitual que ya no la percibes como tecnología, sino como parte de tu forma de trabajar?
Kimi. Antes era Perplexity. El fin de ambas es el mismo: la investigación. Kimi, en mi opinión, lo hace mejor y trabaja las cantidades ingentes de fuentes de una manera mejor (el modelo Agent Swarm es realmente bueno en eso), y luego puedo pedirle que me lo entregue como guía para poder redactar.
Descríbeme un día de trabajo donde la IA esté presente.
Normalmente, siempre tomo notas, una especie de TL;DR rápido, sobre una noticia que toca sacar. Después, le suelo pedir a Kimi que extraiga todas las claves que encuentre sobre dicha noticia y las comparo con mis notas. Luego, contrasto mis notas y esas claves y, después, estructuro la noticia y redacto.
¿En qué tarea intentaste usar la IA y te decepcionó y por qué crees que falló?
Le pedí, a través de un prompt que me costó más diseñar de lo que me lleva redactar una noticia corta, que intentase imitar al máximo posible mi estilo de redacción e intentase clonarlo. Y es que ni siquiera se acerca, es increíble. No es que sea decepcionante, sino una prueba más de que la IA no es lo que nos venden desde Silicon Valley. No es ni un copiloto, es un asistente venido a más.
¿Hay algo que deliberadamente no delegas a la IA, aunque podrías? ¿Por qué?
Cualquier tarea creativa inherentemente humana, porque los robots se supone que deben poder hacer el trabajo pesado para que yo tenga más tiempo libre para poder crear música, literatura, arte, audiovisuales... En ese sentido, modelos como Sora, Suno o Nano Banana, aunque pueden ser útiles dependiendo del caso (y siempre que estemos dentro de unos límites de uso éticos), me parecen tremendamente ofensivos.
No deberían existir porque se hace un mal uso de herramientas que imitan la creatividad humana por parte de personas que, sin un aprendizaje en la técnica que conlleva la creación artística, se pueden colocar una medallita y decirse a sí mismas que qué bien hacen lo que hacen. Es algo que me genera mucha repulsa, tanto los modelos como sus usuarios.
¿Qué está pasando ahora mismo en el sector que crees que la mayoría de la gente no está prestando suficiente atención?
La IA tal y como la conocemos hoy es total y completamente insostenible. Tampoco es lo que se dijo que iba a ser. Las pruebas ya están ahí. La burbuja está a punto de reventar, y tengo entre curiosidad y miedo por ver a quién y qué se lleva por delante.
¿Qué narrativa sobre la IA te parece más peligrosa en este momento, la del apocalipsis o la del paraíso?
La del paraíso. Es hacer oídos sordos y no querer ver señales que ya están ahí. Hay tres escenarios posibles para lo que puede pasar con la IA entre 2026 y 2028, que los analistas han calificado como años críticos. Y de las tres, por ahora va ganando en fuerza y plausibilidad la del escenario completamente apocalíptico.
Dentro de cinco años, ¿qué tipo de profesional habrá quedado obsoleto que hoy todavía no se ha dado cuenta?
Los ingenieros de IA que cuestan una fortuna y que están sustituyendo a los trabajos regulares o de acceso al mercado laboral. ¿Por qué? Porque cuando esto estalle (que lo hará), sus puestos de trabajo serán redundantes e imposibles de mantener. La mayoría se verá en la calle.
¿Y qué perfil profesional habrá ganado valor de forma inesperada?
El trabajador regular, el que ahora mismo está siendo readmitido después de que se forzasen los despidos por culpa de la IA, será el que más beneficiado se vea.
Una predicción tuya sobre la IA que no te atreverías a decir en público, pero que me dices a mí.
Creo que no hay ninguna. Soy abiertamente anti discurso transformador de la IA. Para mí es un peligro. Solo contemplo su uso en casos en los que sea necesario y dentro de unos márgenes éticos, que en ningún momento pongan en peligro la fuerza laboral humana, o que hagan que los trabajos creativos se deprecien por culpa de que haya cuatro pazguatos que estén generando dibujos estilo Studio Ghibli en ChatGPT.
¿Qué consejo le darías a alguien que hoy está empezando a incorporar la IA a su trabajo y no sabe por dónde empezar? Una sola cosa. La más importante.
Esto no va a sustituirte. Puede ayudarte, pero tienes que saber encontrar la herramienta adecuada y saber qué tienes que pedirle. Se puede usar la IA, insisto, dentro de unos márgenes éticos: aprende cuáles son y mantente dentro de ellos.
Hasta la próxima,
Edgar.





