Tres ideas de Natalia Papiol que me enseñaron por qué fallan muchas empresas con la IA
Automatizar síntomas, confundir velocidad con criterio y delegar demasiado pronto: tres errores que ya se están viendo en la adopción real
Muchas empresas dicen que están incorporando IA.
Pero una cosa es añadir herramientas y otra muy distinta transformar cómo se decide, se trabaja y se crea valor. Esto último ya es otro cantar.
De eso va esta conversación con Natalia Papiol, que lleva dos décadas moviéndose entre entornos de hipercrecimiento, digital y AdTech, y que hoy asesora a founders y CEOs en empresas en crecimiento.
Hay tres cosas que he aprendido después de esta charla:
Gran parte de las empresas no están transformando nada, solo están automatizando síntomas.
El verdadero cuello de botella ya no es el tiempo ni los recursos, sino el criterio.
Hay decisiones que no conviene delegar demasiado pronto, porque ahí suele estar la información más valiosa.
Si quieres entender qué se está haciendo mal en la adopción de la IA y qué merece la pena mirar con más calma, esta conversación merece la pena.
¡Espero que la disfrutes tanto como yo!
¿Cuándo fue la primera vez que la IA te sorprendió de verdad?
Estaba en plena transición, dejando atrás el mundo corporativo para volver al emprendimiento, y vi por primera vez un agente trabajar sin que yo lo empujara, sin que yo iterara, sin que estuviera sosteniendo el LLM. Y confieso, ¿por qué no? Que lo que sentí no fue fascinación tecnológica; esto fue algo más parecido a vértigo, pero también fascinación.
Pensé: mis posibilidades acaban de multiplicarse de una forma que no sé calcular todavía. Que podía construir un negocio en 48 horas si sabía hacer las preguntas correctas. Que el cuello de botella ya no era el tiempo ni los recursos. Que era yo: mi claridad, mi criterio, mi intención. Ese fue el momento que cambió cómo pienso y cómo trabajo con la IA.
¿Qué herramienta de IA usas hoy de forma tan habitual que ya no la percibes como tecnología?
Claude. Sin duda. Ya no lo veo como una herramienta. Lo veo como la primera capa de cualquier cosa que pienso en serio.
Antes de escribir, de decidir o de estructurar una propuesta, hay una conversación ahí. Para que me ayude a ordenar lo que ya sé, pero tengo mezclado.
Es la diferencia entre pensar en voz alta con alguien que no tiene ego y pensar sola dando vueltas. No veo otra forma de describirlo.
Descríbeme un día de trabajo donde la IA esté presente. El día real, no el ideal.
El día real no se parece a lo que era antes.
Vengo de entornos de alto rendimiento donde la productividad era el aire que respirabas. Ahora mis días tienen otra textura. Menos reuniones, más decisiones propias, más responsabilidad sobre el foco.
Y en ese contexto, los LLMs y los agentes no son solo una herramienta, son la diferencia entre crecer de forma lineal o exponencial. Lo que antes requería un equipo, ahora lo puedo mover sola si sé exactamente qué pedirle al sistema.
Eso cambia cómo empiezo el día, cómo priorizo, cómo decido qué es mío y qué no.
Hoy tengo un negocio creado, un emprendimiento, que está centrado en un sistema operativo, un CEO que organiza el resto de equipos (todos en Claude) y distintos Project Managers especialistas que trabajan en cada uno de los pilares de mi vida profesional actual: advisory, consejos de administración, consultoría, formaciones, mentorías… todo orquestado y funcionando.
Otro día podemos hablar de las 3 horas diarias que recuperé, gracias a este sistema, y qué hago con ellas.
Y lo que más me sorprendió al construirlo es que el sistema me reveló dónde estaba la palanca real: enseñar a otros a hacer lo mismo. Eso me ha llevado a co-crear un primer programa formativo con alguien que tiene el mismo ADN que yo, pero en otra etapa del camino. Todavía no hablo de ello, pero llegará.
¿En qué tarea intentaste usar la IA y te decepcionó?
En todo lo que requería conocer a la persona al otro lado.
Intenté delegar propuestas comerciales con contexto de cliente. Le daba briefings, historial, tono. Y salía algo correcto. Pero para mi gusto, demasiado correcto.
Creo que falló porque la empatía, la escucha activa, "conocer a alguien" de verdad, no se transmite en un prompt. Es acumulado. Es haber estado en tres reuniones incómodas con esa persona. Es saber qué le molesta aunque no lo diga.
Eso todavía es mío.
¿Hay algo que deliberadamente no delegas a la IA, aunque podrías?
El diagnóstico inicial con un cliente nuevo.
Podría pasarle información, hacer que estructure preguntas, que anticipe patrones. Y lo hago, después.
Pero esa primera conversación, donde escuchas lo que dicen y lo que no dicen, donde calibras si el problema que traen es el problema real, eso no lo delego. Si lo delego, pierdo la información más valiosa antes de haberla procesado yo.
La intención de escuchar no se puede automatizar.
¿Qué está pasando ahora mismo en el sector que la gente no está viendo?
Que estamos automatizando los síntomas.
Hay una carrera por meter IA en cada proceso, en cada flujo, en cada tarea que antes hacía una persona. Y en muchos casos tiene sentido.
Pero nadie está preguntando si esos procesos tenían sentido antes de automatizarlos.
Si el problema era la velocidad o era la dirección. Algo de esto lo desarrollé aquí:
Automatizar un mal sistema solo te lleva al mismo sitio más rápido.
¿Qué narrativa sobre la IA te parece más peligrosa, la del apocalipsis o la del paraíso?
La del paraíso.
El apocalipsis al menos te mantiene alerta. Te hace pensar, cuestionar, poner fricción.
El paraíso te adormece. Te hace delegar el criterio antes de haberlo desarrollado. Te hace creer que la herramienta sabe más que tú sobre lo que necesitas.
Y el mayor riesgo es que nosotros dejemos de hacer las preguntas correctas porque asumimos que la IA ya las está haciendo.
Dentro de cinco años, ¿qué tipo de profesional habrá quedado obsoleto sin haberse dado cuenta?
Yo viví la digitalización de los medios en primera persona.
Había gente que venía del off, prensa, televisión, que vio venir la ola. La vio, la entendió, y aun así no se subió. A los pocos años estaban fuera, porque esperaron a tener certeza antes de moverse.
Hoy pasa lo mismo. El que no está abrazando lo que la IA ofrece no es que vaya tarde. Es que está repitiendo exactamente el mismo patrón, con la misma excusa: "Ya lo haré cuando entienda bien cómo funciona".
¿Y qué perfil habrá ganado valor de forma inesperada?
El que sabe hacer buenas preguntas y aguanta la incomodidad de no tener respuesta inmediata.
No es un perfil técnico necesariamente. Puede ser alguien con tolerancia al diagnóstico, con capacidad de síntesis, con criterio para distinguir señal de ruido.
Curiosamente, se parece mucho a lo que antes llamábamos buen consultor. O buen líder. Solo que ahora ese perfil tiene acceso a una palanca que antes no existía.
Es el perfil al que yo acompaño. Y que, curiosamente, cuando le das esa palanca y algo de estructura, multiplica más rápido de lo que espera.
Una predicción que no te atreverías a decir en público.
Que la mayoría de las empresas que hoy dicen estar "transformándose con IA" van a tener que volver a empezar dentro de tres años.
A veces porque están delegando una pieza estratégica de su futuro a cualquier empresa emergente que pelea por el precio, pero no ofrece una calidad en sus productos o servicios.
Otras porque están automatizando sin haberse parado antes a reflexionar. ¿Son los procesos actuales los que necesitamos mantener? ¿Es la estructura del equipo, o el go to market, lo que realmente nos va a permitir perdurar en 5 años?
¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando a incorporar la IA y no sabe por dónde empezar?
Una sola cosa:
Antes de buscar la herramienta, entiende el problema.
Qué decisión quieres tomar mejor. Qué fricción te está costando más cara. Qué cosa, si la resolvieras, cambiaría todo lo demás. Porque la IA amplifica. Y si amplificas un problema sin resolver, solo tienes un problema más grande más rápido.
Yo trabajo exactamente eso con las personas con las que colaboro. A veces son founders que necesitan claridad antes de escalar. A veces son managers que acaban de dar el salto y todavía no tienen los cimientos. El punto de partida siempre es el mismo: ¿qué decisión estás evitando porque no sabes qué preguntar? He condensado parte de ese proceso en un playbook gratuito. Si estás en ese momento de "¿por dónde empiezo?", empieza ahí.
Lee otras conversaciones:
Apoya mi contenido
Si has llegado hasta aquí, ¡gracias por leerme!
Puedes echarme una mano para que esta newsletter llegue a más personas. Es más fácil de lo que parece:
1️⃣ Comparte esta edición. Envíasela a amigos, conocidos o familiares. Seguro que conoces a alguien a quien le gustará leerla.
2️⃣ Dale un me gusta y deja un comentario. Así ayudas a que el post llegue a más personas y, de paso, me puedes dejar tu punto de vista. También puedes responder a este correo. ¡Estoy deseando leer qué opinas!
3️⃣ ¡Suscríbete! Así no te perderás las próximas ediciones donde te explico cómo funciona la IA, con criterio, y cómo está transformando nuestro mundo.
¡Nos vemos en la próxima!
Edgar.







Soberbio
Magnífica entrevista. Enhorabuena a ambos.