La IA de Google no quiere hacerte la vida más fácil
Quiere retenerte y controlar la información que consumes
👋 Hola, aquí Edgar Otero. Esta es mi newsletter semanal para que leas la IA con calma, elimines el ruido y te quedes con lo que de verdad es importante. Cada miércoles a las ☕️ 7:00 en tu correo.
Durante años, Google ha sido tu puerta de entrada a Internet. Yo empecé a usar Internet allá por el 1999 y puedo decir que el buscador me ha acompañado durante toda mi vida.
Tú preguntabas algo, Google ordenaba enlaces y luego decidías dónde entrar. En aquella época nadie lo sabía, pero se había fraguado un contrato entre usuarios y la compañía:
Google rastreaba la web, pero a cambio enviaba tráfico a quienes la hacían posible.
Ahora, ese contrato se está rompiendo.
La semana pasada, Google presentó una nueva versión de Search mucho más integrada con Gemini: AI Mode, agentes de búsqueda, respuestas conversacionales, miniapps, integración con Gmail, Google Fotos y pronto Calendar. Es como si Google te dijera a ti y a todos:
“No salgas, yo te lo resuelvo”.
No voy a fingir que esto no es útil, pero tampoco voy a tragarme el marketing como para pasar por alto que también es muy peligroso.
🧭 Google ya no quiere llevarte a Internet
El buscador clásico tenía y tiene muchos, muchísimos problemas. El SEO ha destrozado una parte enorme de Internet. Durante demasiado tiempo (mucho antes de que llegara ChatGPT) se ha escrito para las máquinas, no para lectores. Textos inflados, repetitivos, llenos de palabras clave y pensados para seducir al algoritmo.
Los diez enlaces azules no son un paraíso perdido. Muchas veces eran una yincana entre páginas lentas, banners, recetas eternas y artículos escritos por alguien que probablemente no sabía demasiado del tema.
Pero, aun así, había algo valioso que poco a poco se diluye.
Y es que podías comparar.
Entrabas en varios sitios. Veías enfoques distintos. Detectabas contradicciones. Leías un análisis, luego otro, luego un foro, luego una experiencia personal, luego una fuente especializada. No siempre hacía falta, claro. Para saber la capital de un país o cuándo cambia la hora, no necesitas abrir diez pestañas.

Pero no todas las búsquedas son iguales.
Una cosa es resolver una duda rápida. Otra es comparar productos, elegir una hipoteca, tomar una decisión médica, informarte sobre política, entender un conflicto o decidir qué herramienta usar en tu empresa. Ahí la respuesta única empieza a ser bastante menos inocente.
Porque cuando Google responde por ti, también decide qué partes de la realidad entran en la respuesta y cuáles se quedan fuera. Antes, Google decidía qué enlace iba primero. Ahora empieza a decidir qué versión resumida del mundo ves.
Y eso ya no es buscar para ti, sino que es mediar por ti.
🔗 El enlace sigue ahí, pero cada vez pinta menos
Google insiste en que sus funciones de IA siguen mostrando enlaces y ayudan a descubrir más contenido. En su documentación para propietarios de sitios, dice que AI Overviews y AI Mode ofrecen enlaces relevantes, pueden mostrar más variedad de fuentes y generan clics de “mayor calidad”.
Vale, no voy a negar lo de los enlaces, porque es cierto.
Lo que pasa es que un enlace visible no sirve de mucho si el usuario ya no necesita hacer clic. Un informe de Pew Research Center encontró que, cuando aparecía un resumen de IA, los usuarios hacían menos clic en los resultados tradicionales. También detectó que solo una parte mínima hacía clic en las fuentes citadas por el propio resumen.
Por su parte, Google dice que sigue enviando miles de millones de clics a la web cada día y que la IA genera búsquedas más complejas y clics de mayor calidad. También reconoce que, para preguntas rápidas, algunos usuarios quedan satisfechos con la respuesta inicial y no hacen clic. Lo explica en una publicación sobre AI Search.
🏴☠️ Un dulce olor a… robo
Hasta aquí ya he puesto sobre la mesa el problema principal: Google presenta la retención como eficiencia, pero yo la veo como captura.
¿Y qué está capturando Google?
Fácil: el valor creado por otros y devolviéndolo como respuesta propia. Esta frase, por cierto, es un perverso eufemismo que me propuso ChatGPT mientras investigaba para este artículo. Fue su sugerencia para no escribir directamente que Google está robando.
Ojo, que quede claro que no soy jurista, ni lo pretendo. No voy a fingir que sé dónde empieza o termina el robo en términos legales, pero, en este caso, editorialmente se parece bastante.
El contenido no aparece de la nada. Lo escribe alguien, lo investiga alguien, lo firma alguien. También lo corrige alguien y lo mantiene alguien. Y ahora Google puede usarlo para construir una respuesta que reduce justo lo que sostenía ese trabajo: la visita, la relación con el lector y, en muchos casos, los ingresos.
Por eso no sorprende que los editores se estén moviendo. Reuters contó que un grupo de editores independientes presentó una queja antimonopolio en Europa contra AI Overviews. Su argumento es que Google usa contenido editorial para generar resúmenes por encima de los enlaces tradicionales, reduciendo tráfico, lectores e ingresos. También señalan algo delicado, a saber, que no pueden excluirse de este uso sin arriesgar su visibilidad en el buscador.
Ese es el nuevo contrato: o aceptas que Google use tu contenido dentro de su respuesta, o desapareces del principal sistema de distribución de la web.
Muy libre no suena.
✍️ Cuando Google reescribe, también opina
Entremos en una cuestión todavía más peliaguda que la del robo. La parte más grave no es que Google resuma. La parte más grave es que empieza a intervenir en cómo aparece la información.
IA mediante, Google está modificando titulares originales de noticias en los resultados de búsqueda. Google lo presenta como una forma de adaptar mejor los títulos a la consulta del usuario.
Permíteme recordar qué supone un titular. El titular es encuadre, intención, promesa. Es parte del trabajo editorial. Si una plataforma cambia un titular, no solo está “mejorando la experiencia de búsqueda”. Está alterando la voz de otro, sin importar cuál sea.
Esto no significa que Google esté siempre manipulando. El problema es más estructural. Cuando una sola empresa concentra la puerta de entrada, la respuesta, el resumen, las fuentes, el contexto y ahora incluso parte del encuadre, el sesgo deja de estar solo en el ranking.
Digo esto porque ya sabíamos que el orden de los resultados podía influir en lo que una persona cree o decide. Un estudio publicado en PNAS sobre el Search Engine Manipulation Effect mostró que rankings sesgados podían cambiar preferencias de voto en usuarios indecisos en condiciones experimentales.
Ahora el poder es más sutil:
No eliges entre diez enlaces, sino que lees una síntesis.
Y una síntesis siempre decide. Decide qué fuente pesa más, qué matiz se pierde, qué contradicción no aparece, qué se presenta como consenso y qué queda enterrado bajo la interfaz.
Por eso no compro la idea de que esto sea solo una mejora de producto. Sí, Google puede hacerte la vida más fácil. También puede hacerte depender más de su interpretación de la web.
Las dos cosas pueden ser verdad a la vez.
🪴 No todo se perderá, pero nos conviene espabilar
No creo que esto termine con los humanos dejando de leer a otros humanos.
Curiosamente, puede que el futuro de la información se parezca bastante a cosas antiguas, como las comunidades y las newsletters (ejem, Substack), los foros (ejem, Reddit) y los medios con caras visibles.
De todos modos, no me malinterpretes: no hace falta dejar de usar Google. Tampoco hace falta fingir que la IA no sirve. Yo mismo la uso para resolver dudas rápidas, ordenar información y acelerar el trabajo. También uso Startpage, que actúa como intermediario y devuelve resultados de Google.
Quizá lo que toca es replantearse los hábitos. Para una duda rápida, una respuesta puede bastar. Para una decisión importante, no. Si buscas algo sensible, compara. Entra en fuentes. Mira quién firma. Activa el filtro web de Google cuando quieras escapar del modo IA. Usa alternativas como Startpage si quieres resultados más limpios y menos envueltos en la maquinaria de Google.
Gemini no ha llegado a la búsqueda para hacerte la vida más fácil. En realidad, es otra pieza del plan de Google para dominar el acceso a la información. Otro golpe más al mítico y desaparecido lema de la compañía:
Don’t be evil (no seas malvado).
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¡Nos vemos en la próxima!
Edgar.







Excelente analisis
Muy interesante 😃. Lo incluimos en el diario 📰 de Substack?