Llega Maia 200. Microsoft quiere el divorcio (o al menos, dormir en camas separadas)
Con Maia 200, Redmond busca dejar de quemar billetes en inferencia y reducir su dependencia de NVIDIA.
Hola, aquí Edgar Otero.
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La palabra clave de hoy es Maia 200.
A Microsoft le está saliendo cara la fiesta de la IA. No es solo lo que paga a OpenAI por los modelos. Es lo que paga a NVIDIA por los chips para moverlos. Ayer, en Redmond dieron un golpe en la mesa con la presentación de Maia 200.
Sobre el papel, este chip es una bestia: un proceso de 3 nanómetros de TSMC, memoria HBM3e y un diseño centrado en redes Ethernet estándar para no casarse con cables propietarios. Pero lo importante no son los teraflops, es la economía.
Microsoft ha dejado muy claro que este chip no es para entrenar a la próxima IA (para eso seguirán comprando H200 o lo que toque), sino para la inferencia. Es decir, para el día a día. Para que cuando tú le pidas a Copilot que te resuma un PDF, a Microsoft no le cueste más la electricidad y el chip que tu suscripción mensual (aunque probablemente todavía es algo que no conseguirán).
Maia 200 promete un 30% más de rendimiento por dólar invertido comparado con su flota actual. Y en la nube, un 30% es la diferencia entre perder dinero o imprimirlo.
El objetivo es ser Juan Palomo
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Microsoft era el único gigante que llegaba tarde al reparto del silicio propio, dependiendo excesivamente de proveedores externos. De hecho, Maia 200 ya se había retrasado.
Es una diversificación obligada. Microsoft ha perdido tracción en el usuario final (Windows con IA no termina de cuajar y el hardware de consumo Surface es testimonial), así que su fortaleza reside, más que nunca, en los entresijos de Azure.
Maia 200 es su intento de cortar el cordón umbilical con NVIDIA. De todos modos, no es una ruptura total. Nadie rompe con NVIDIA hoy en día. Sin embargo, sí es una declaración de intenciones: para las tareas pesadas y repetitivas (véase, correr GPT-5.2), Microsoft prefiere guisárselo y comérselo sola. La guerra de la IA ya no va solo de quién tiene el mejor software, sino de quién es dueño de la fábrica donde se ejecuta.
¿Crees que Microsoft logrará con el hardware lo que no ha conseguido integrar en Windows? Como siempre, te leo en los comentarios.
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