🍌 ¿Por qué Nano Banana se llama Nano Banana?
Una historia simpática, ideal para el lunes por la mañana, protagonizada por una gerente de producto de Google DeepMind llamada Naina
Hola,
Aquí Edgar Otero. Esto es La Palabra Clave, una newsletter que llega a tu buzón cada día, de lunes a viernes, para explicarte historias, noticias y tendencias del mundo del software, la IA y las grandes tecnológicas.
La palabra clave de hoy es Nano Banana.
A veces, la mejor estrategia de marketing es no tener ninguna. O, al menos, dejar que el cansancio de las 2:30 de la madrugada tome las decisiones por ti.
Esta es la (sencilla) historia de cómo el modelo de edición de imágenes más potente de Google DeepMind acabó con un nombre, a priori, ridículo. Todo empezó con las prisas para subir el modelo a LMArena. Por si no lo sabes, es esa plataforma donde se comparan modelos de IA a ciegas.
El equipo tenía el nombre técnico listo: Gemini 2.5 Flash Image. Aburrido, ¿verdad?
A falta de un nombre público, una de las jefas de producto, Naina Raisinghani, decidió juntar sus dos apodos personales, Naina Banana y Nano (porque es bajita y le gustan los ordenadores). El resultado, Nano Banana, fue un éxito viral, según explica Google.
Lo que empezó como una broma interna para salir del paso acabó convirtiéndose en una lección de marca. Mientras OpenAI lo complica todo con un catálogo de nombres caótico (GPT-4o, o1, o1-mini, o3-preview...), Google esta vez lo ha hecho fácil.
De hecho, me recuerda a los mejores tiempos de la gran G, cuando las versiones de Android no eran números fríos, sino dulces. ¿Quién no recuerda con cariño Android 4.4 KitKat o Android 5.0 Lollipop?
El nombre es simpático, pero lo que hay debajo no es ninguna broma. Aunque el nombre Nano sugiere algo pequeño, la capacidad de edición es asombrosa, especialmente en su última versión Pro. Si quieres ver de qué es capaz realmente frente a la competencia, te recomiendo echar un vistazo a esta comparativa publicada por mí en Geeknetic.

Al final, Nano Banana demuestra que, en un sector tan sobrio y saturado, un toque de humanidad y “tontería” ayuda más a conectar con el usuario que mil hojas de especificaciones técnicas. A veces, para no resbalar, lo mejor es abrazar la cáscara de plátano.
¿Crees que las tecnológicas deberían volver a nombres más creativos y menos técnicos para sus productos? Como siempre, nos leemos en los comentarios de Substack.
Gracias por leer La Palabra Clave,
Edgar.



