La IA es una burbuja que no pinchará
Se desinflará hasta que solo quede lo que (de verdad) sirve
👋 Hola, aquí Edgar Otero. Esta es mi newsletter semanal para que leas la IA con calma, elimines el ruido y te quedes con lo que de verdad es importante. Cada miércoles a las ☕️ 7:00 en tu correo.
Esta semana he pensado bastante en una frase que se repite cada vez más:
La IA es una burbuja.
¿Tú qué dices? Yo creo que es verdad, pero solo a medias.
No creo que la burbuja esté en la tecnología. La IA generativa, bien usada, es una herramienta poderosa. A mí me permite procesar cantidades enormes de información que antes no podía abarcar. Me ayuda a bucear por Internet más rápido, resumir textos con bastante precisión, ordenar ideas, preparar planes de actuación y trabajar con más contexto en menos tiempo.
Eso no es humo.
También lo estoy viendo en programación. La IA ya ayuda a escribir, revisar, entender y acelerar código. Otra cosa muy distinta es dejar que un modelo programe solo, sin criterio, sin supervisión y sin entender las consecuencias.
Ahí empieza el problema.
🫧 IA = Burbuja, ¿sí o no?
Sin rodeos, sí.
Pero te diré que la burbuja está en la expectativa de que cualquier producto con IA va a generar retorno, de que cualquier integración merece atención, de que cualquier agente va a sustituir un rol y de que todo esto va a escalar sin fricción dentro de las empresas.
Los datos apuntan justo a esa tensión. La adopción está creciendo mucho, pero el impacto real todavía va por detrás. McKinsey recoge que el uso empresarial de IA se ha disparado, pero también muestra que muchas compañías siguen atrapadas entre pilotos, pruebas y despliegues parciales, no en transformaciones profundas ya consolidadas.
El MIT, por su parte, lo formuló de forma más incómoda. La mayoría de pilotos de IA generativa en empresas no está logrando impacto medible en ingresos o productividad.
De igual modo, un estudio de NBER con casi 6.000 directivos encontró que más del 80% de las empresas no había visto impacto de la IA en empleo o productividad durante los últimos tres años.
Por eso, diría que la IA está funcionando mejor como herramienta individual que como promesa corporativa masiva.
Una cosa es que una persona gane velocidad pensando, investigando o programando. Otra muy distinta es que una empresa convierta eso en productividad medible, ahorro real o ventaja competitiva. Entre una cosa y otra hay procesos, datos, incentivos, integración, formación, supervisión y criterio.
La parte fácil era poner IA en todas partes, pero la difícil es que sirva para algo.
🖲️Esto no es otra puntocom, pero se parece un poco
La comparación con la burbuja de las puntocom es útil, pero también puede confundir.
No creo que estemos ante una repetición exacta de finales de los noventa. Internet sí fue una tecnología transformadora. Lo que estaba inflado era la creencia de que cualquier empresa con una web iba a valer una fortuna. Algunas compañías desaparecieron. Otras, muy pocas, acabaron construyendo la economía digital de la que muchos hemos beneficiado después.
Con la IA pasa algo parecido, pero con una diferencia importante: la utilidad es más inmediata.
No necesitas esperar diez años para notar que un buen modelo te ayuda a leer más rápido, escribir mejor un primer borrador, encontrar patrones en documentos, preparar una estrategia o entender un código que no has tocado nunca. La IA generativa ya aporta valor en tareas concretas. No en todas. No siempre. No de forma mágica. Pero lo aporta.
Por eso no compro el relato de que todo es humo.
Para mí, el problema es que ahora mismo se está metiendo IA donde no hace falta, se están vendiendo agentes como si fueran empleados autónomos y se están inflando productos que no resuelven ningún problema real. Muchas integraciones de IA en sistemas operativos, apps o herramientas de productividad parecen más pensadas para justificar una narrativa que para mejorar el trabajo de alguien.
No necesitamos un agente para cada tarea.
A veces es más rápido hacer la tarea que explicarle al agente lo que tiene que hacer, corregir lo que ha entendido mal y revisar que no haya roto nada por el camino.
A mí es que automatizarlo todo me da una pereza enorme, qué quieres que te diga.
Por eso, el humo está quienes hablan de IA como si hubiera nacido con ChatGPT, olvidando que el machine learning, el modelado de datos y muchas técnicas de inteligencia artificial llevan décadas entre nosotros. En quienes prometen sustitución total de roles cuando, en muchos casos, lo razonable es hablar de aumento, asistencia o automatización parcial. En quienes quieren poner agentes en producción sin supervisión, como si delegar una cadena de decisiones en un sistema probabilístico no pudiera acabar en un desastre serio.
Goldman Sachs ha señalado que el gasto en infraestructura de IA sigue siendo enorme y que la discusión sobre burbuja vuelve precisamente por la combinación de valoraciones elevadas, inversión masiva y dudas sobre retornos. Mi impresión es que la IA no se parece a las puntocom porque sea inútil, sino porque las expectativas son irreales.
No va a desaparecer. Va a perder la coartada
No creo que la burbuja de la IA vaya a pinchar como un globo y dejarlo todo vacío.
Creo que se va a desinflar.
He pensado mucho en ese matiz y lo veo superimportante.
Cuando algo pincha, parece que no queda nada. Cuando algo se desinfla, queda lo que tenía estructura y lo que resolvía un problema. Eso es lo que creo que va a pasar con la IA generativa.
Van a caer muchas aplicaciones que solo son una interfaz bonita encima de un modelo. Van a desaparecer herramientas que prometen productividad pero añaden fricción. Van a quedar en evidencia los agentes que funcionan bien en una demo y mal en un proceso real. Van a perder brillo muchas integraciones de IA que nadie necesitaba. Y veremos menos titulares sobre sustitución total y más preguntas incómodas sobre retorno, seguridad, responsabilidad y coste.
Inteligencia artificial para investigación, programación, análisis documental, acceso a información, soporte interno, automatización de tareas repetidas, exploración de datos, redacción asistida, búsqueda avanzada y toma de decisiones con humanos dentro del proceso.
Pero la IA no se irá.
Tomará su sitio.
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¡Nos vemos en la próxima!
Edgar.






"La burbuja puntocom confundió infraestructura con negocio. Esta confunde herramienta con trabajador. El error es el mismo: pensar en la IA como un nuevo empleado digital en lugar de como una amplificación del individuo que ya sabe lo que hace. Es el mismo error conceptual que con la automatización industrial. El símil más preciso quizás no es el robot sino el jinete y la montura en la alta competición ecuestre: desde fuera parece que el caballo actúa solo, pero todo depende de la calidad de quien conduce. Y si yo me monto en un carísimo caballo de competición haré exactamente lo mismo que con uno de alquiler en un picadero. La inversión está en el jinete, y el jinete no se fabrica con un contrato ni con un curso de formación de tres días. Eso no se escala. No se contrata en bloque. Ahí está la burbuja.
P.S. Escribo en simbiosis cognitiva con IAs: extensión cognitiva activa, no sustituta del pensamiento.
Muy de acuerdo. Cuando pase la euforia inicial, quedará lo que de verdad nos aporte y, añado, lo que supere nuestra próxima red flag: 'demasiada IA'. Va a haber un resurgir del valor humanista de los procesos y el pensamiento crítico.